American Beauty

American Beauty. “Las apariencias engañan”

Título original: American beauty

Dirección: Sam Mendes

País: Estados Unidos

Año: 1999

Duración: 122 min.

Género: Drama

Reparto: Kevin SpaceyAnnette Bening, Thora Birch, Wes Bentley, Mena SuvariChris Cooper, Peter Gallagher, Allison Janney, Scott Bakula, Sam Robards

American Beauty es la opera prima  de Sam Mendes y quizá el molde de la que han surgido las demás creaciones de este autor. En ella se recogen todas las características y cualidades que presenta en sus obras: Reflexión sobre la sociedad y la cultura, dialéctica de valores, personajes descritos desde un perfil psicológico, historias paralelas y contrapuestas, que se entrelanzan y se anudan, situaciones críticas que ponen a prueba los valores y creencias de los protagonistas. En este caso American Beauty relata las historias de 6 personajes principales que se posicionan desde el principio con diferentes cualidades pero que a todos les  une algo en común. Si yo tuviera que definir la esencia de esta película, qué tema quiere tratar en el fondo, sería: “las apariencia”. La apariencia es el eje cardinal de esta cinta cinematográfica, vivenciada de forma distinta por cada personaje.

La película comienza con un plano de altura en donde se presenta una urbanización residencial, sin concretar, en la cual parece que puede haber una vida%p620tranquila, apacible, feliz. Es solo una apariencia, como se describe en toda la película. Esa imagen bucólica se rompe con la siguiente escena, en donde el protagonista muestra desde un principio su mal estar, poniendo en una situación incómoda al espectador, mientras se exhibe  como se masturba en la ducha, al ser la única acción del día en el que se siente satisfecho. La apariencia pues de felicidad da paso a una desesperación. Veamos pues como es la apariencia en los diferentes personajes que describe la película.

Comenzaré por el que quizá sea el uno de los prototipos de apariencia que definen a la sociedad occidental, a la que constantemente pone en tela de juicio Sam Mendes, el que representa Annette Bening, el de la perfección y éxito social. La apariencia de mujer equilibrada, madura, independiente, responsable, con ambición y carácter, daría lo mismo en este caso hombre o mujer, es la idea que se quiere transmitir el individuo a la sociedad para poder conseguir los supuestos beneficios que se tienen siendo una persona con estas características, beneficios materiales y de reconocimiento social. Con sus cintas de autoayuda, con sus pautas y objetivos, con sus controles y autorefuerzos. La madre y esposa, con el deseo de ser independiente y con éxito en su carrera, muestra una imagen de mujer entera, sin fisuras, perfecta, a la que poco a poco iremos descubriendo sus debilidades: Tiene miedo al fracaso, a no conseguir lo que desea y necesita a alguien que la reconozca, la desee y la admire . Para no mostrar ese miedo  se trata como si fuera una máquina a la que no deja expresar sus deseos o temores, a la que corta cualquier sentimiento o emoción que pueda reconocerse como debilidad. Sabe que ser débil le apartará de su gran deseo y principal motivación como es el del éxito social, el del éxito económico, el del poder. Ve en su marido un lastre para ese objetivo, alguien que le impide y le recuerda constantemente que no es perfecta o más bien que su vida de cara a la sociedad no es perfecta. Si su marido le recuerda el fracaso, su amante, el triunfador en el ámbito inmobiliario representa aquello que tanto anhela, el poder del éxito en su carrera profesional.

Kevin Spacey representa la rebeldía ante esas apariencias, ante esa vida vacía al no conectar lo que es él mismo, sus deseos, sus creencias, su forma de ser, no conecta con su forma de existir. El ser tiene que existir según es y se es según se existe.  Si hay un corte en ese fluido ontológico-existencial, la persona sentirá un absurdo, una falta de existencia que le llevará a la depresión. Parece que KS está intentando salir del hoyo en el que se ha metido en los últimos años, la forma de vida con la que no se siente identificado, que no se siente reconocido. website tech info .  Ha ido cediendo su vida para conseguir otras cosas como es la vida materialmente cómoda o  el estatus social. Se rebela ante la apariencia, ante la negación de sus deseos y se rebelará ante las diferentes facetas de su vida.

La pregunta que nos podemos hacer es si este personaje se está rebelando ante las apariencias, ¿qué apariencia predominaba en su vida que ha estado ocultando su “yo”?. A mi entender la apariencia ante la que se niega es la de la madurez. Ha estado aparentando ser maduro según los cánones de la sociedad occidental:  Tener un trabajo bien remunerado, tener una casa en un lugar privilegiado, una familia modelo, un coche familiar,…ha conseguido todo aquello que nos puede hacer suponer que ya es alguien responsable, que en definitiva, ya es alguien adulto. Podemos suponer que a lo largo de los años ha ido negando como realmente quería existir a partir de lo que realmente era. Como ha ido cediendo partes de su vida por conseguir la posición  donde ahora está,  esa posición le devuelve un vacío existencial. Así pues, comenzará a recuperar lo que un día dejo, en su juventud, comportándose de nuevo como un chaval de 20 años, con el problema que ya realmente no tiene 20 años. El sí mismo se puede negar de muchas formas y una de ellas es venderlo a cambio de algo, es degradarlo a cambio de algo que esperamos nos “aumentará”, cuando es todo lo contrario. El sacrificio del “sí mismo” se paga, y se suele pagar con depresión, ansiedad, rabia, frustración,…sentimientos que nos indican que estábamos equivocándonos en el camino de nuestra vida. Estos sentimientos no podemos clasificarlos como negativos, ni podemos responsabilizar al mundo de su existencia en nosotros mismos. Estos sentimientos habrá que asumirlos como propios, responsabilizándose de ellos y necesitaremos volver a comenzar desde donde nos habíamos equivocado a la hora de tomar el camino. Es quizá esto lo que intenta hacer nuestro protagonista, volviendo a esa etapa adolescente donde todo parecía más feliz, volviendo a actuar como actuaba y a comportarse como se comportaba, volviendo a la juventud, a esa parte de la vida en donde el hedonismo, el placer basado en las sensaciones corporales predomina ante la vida basada en la razón si bien ya no es joven y ante los ojos del espectador resultada absurdo y depravado. Entra en crisis entre su edad biológica y su edad psicológica, incluso  llega a desear a alguien tan joven como la amiga de su hija. Las escenas mostradas por Sam mendes en este tema nos hacen por una parte sentir vergüenza, pudor o incluso asco, pero por otra parte se siente pena y compasión por alguien que está tan desesperado de que alguien le quiera o le desee que se fija en una adolescente, que pudier ser su hija. Este personaje casi romperá la línea de la ética, aunque en el último momento se recompondrá y actuará como el espectador desea que actúe el protagonista, con el que se identifica, de forma sensata y honestamente con alguien tan débil como es esa  chica que aparenta constantemente alguien que no es.

Pasamos pues a analizar el  tercer personaje de las apariencias. Se trata de una adolescente, que aparenta tener relaciones con todo tipo de hombres, que aparenta una sexualidad exuberante, una promiscuidad radiante. Se jacta de todos los hombres que la desean y con los que se ha acostado, quiere hacer ver que es el foco de deseo de todo hombre y que podrá triunfar si explota esa atracción que tiene desde el sexo opuesto. Alardea de ese imán y esa madurez sexual cuando en el fondo  nunca nadie ha tenido relaciones sexuales con ella. Es quizá una típica apariencia adolescente, pero recoge la esencia de quien alardea de algo que al final no es. “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Es quizá la frase que puede definir la idea de este personaje en concreto y  de la película en general.

El siguiente gran “aparentador” será el vecino que ha construido una gran fachada durante toda su vida para ocultar algo que teme, que no quiere mostrar al mundo, que le da pánico reconocer, el de la condición de homosexual. Este tipo de personalidad se le denomina homosexualidad egodistónica, la cual necesita aparentar constantemente todo lo contrario a lo que realmente es. En este caso muestra un gran odio a las personas de condición homosexual, presume de fortaleza, agresividad, de no tener ninguna debilidad o incluso sensibilidad. Ante los ojos del mundo y para no ser descubierto por este, dará a entender todo lo contrario de sus deseos, que es en realidad la atracción sexual hacia los hombres. En esta demostración tiene como objeto principal su hijo, el cual será víctima de todos los miedos que el padre posee ante su pánico a ser descubierto. Al no responsabilizarse de sus deseos, al no querer o no poder ser consciente de su verdadero yo, el padre proyectará y verá en cada una de las acciones de su hijo lo que el tanto teme, que sea alguien con orientación homosexual.

El hijo del vecino solo aparentará ante su padre, solo oculta su verdadero “yo” a su progenitor, por miedo a ser agredido al descubrir cómo es su vida. Es el personaje más extraño de todos los que aparecen en la cinta, quizá porque es el que más puede parecerse a la personalidad más patológica que existe, el de la psicopatía. Alguien que le atrae la muerte, que disfruta ante la imagen de la muerte, que ama la violencia y la destrucción, con esa imagen viendo una fuente de vajilla de procedencia Nazi, como si fuera un trofeo, una reliquia. Es curioso que en la película este personaje no disimula lo que es, al contrario de lo que ocurre en realidad con la personalidad psicopática, la cual es por excelencia  la que más aparenta, la que está constantemente ocultando su verdadera personalidad, expresando todo lo contrario a lo que realmente: aparentando bondad, amor, sensibilidad o cariño. El psicópata por excelencia es el que alardea de ser una persona modelo, una persona inquebrantable, justa, honesta, todo ello para poder operar a las espaldas de sus víctimas que nada temen o nada pueden suponer que detrás de esa fachada tan amistosa y amorosa puede haber alguien que se mueva por el daño y la destrucción ajena. Así pues, si bien no queda definido este personaje, aquel que en la realidad más aparenta, en la película de las apariencias, se muestra tal y como es, no aparentará ante la hija de nuestro protagonista, la cual se enamorará desde una identidad de sí misma de extraña o apartada de todo, en donde verá al vecino como alguien con quien poder identificarse y mostrarse tal y como es.

Para terminar habría que aclarar que si bien aparentar es ocultar la forma verdadera de uno,  habría dos formas de aparentar:

Por un lado estaría la apariencia de la persona que necesita dar otra imagen de lo que piensa que es por miedo o  temor a ser dañado. Esta sería una apariencia defensiva, pero que se vuelve contra la persona que utiliza esa apariencia. Al final no existir y no aceptarse tal y como uno es repercute en la propia identidad, entrando en un círculo vicioso. Cuanto más clash royale gems se aparenta más sentimiento de identidad negativa se tendrá, de falta de valor o de falta de autoestima, con lo que la persona sentirá que tiene que aparentar más para no ser rechazada.

La otra forma de apariencia es la  ofensiva. malco grandview 17 Hay apariencias que generan para robar, extorsionar, dominar, humillar, Ante la primera habrá que superar los miedos, los complejos, los conflictos o las dificultades que la propia persona pueda tener a la hora de mostrarse tal y como es. Ante la segunda solo cabe ser conscientes de que hay personas que causan daño y su única manera es la apariencia, ante estas habrá que cuidarse.

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One Response to American Beauty. “Las apariencias engañan”

  1. Federico B 21 enero, 2016 at 18:10 #

    Me encanto tu articulo, me sirvió mucho para entender un problema personal. Gracias!