Introducción

En la actualidad los trastornos de ansiedad están a la orden del día. Los vemos con total normalidad en personas de nuestro alrededor e incluso nosotros mismos los hemos podido sufrir alguna vez.

Las crisis de angustia o ataques de pánico son uno de los problemas más importantes dentro de los trastornos de ansiedad. Producen un gran miedo y malestar en quien lo sufre. La sensación de incontrolabilidad de lo que nos está pasando genera un gran pánico y nadie quiere volver a pasar por algo así en su vida.  Se le conoce también como “ataque de ansiedad”.

 

Diagnóstico

Los manuales psicológicos explican que un ataque de pánico es la aparición súbita de miedo intenso acompañado de algún síntoma como palpitaciones en el corazón, sudoración, temblor, ahogo, molestias estomacales, etc. (Caballo, Salazar, & Carrobles, 2014).

Además, se producen preocupaciones acerca de sufrir otros ataques de pánico o de sus consecuencias (perder el control, volverse loco, miedo a morir).  Es lo que se llama miedo al miedo o miedo circular. Después de un primer ataque de pánico, la persona tendrá miedo a sufrir de nuevo esta situación, en donde ha vivido una pérdida de control emocional.

Las implicaciones mentales y emocionales más importantes son:

  • Poca sensación de control
  • Pensamientos de poca autoeficacia
  • Valoración negativa de los propios recursos o capacidades de autogobernarse
  • Preocupaciones con respecto a los acontecimientos futuros
  • Desesperanza y baja tolerancia a experimentar emociones desagradables

(Caballo, Salazar, & Carrobles, 2014)

 

¿Dónde se producen los ataques de pánico?

No hay un lugar ni un momento determinado.

Nos puede dar un ataque de pánico en una circunstancia concreta (momento de estrés, exposición a otras personas, etc.). También puede ocurrir sin motivo aparente mientras estamos en casa o con nuestra pareja.

Sin embargo, el origen del ataque de pánico sí puede venir determinado por causas concretas. Nuestras estructuras mentales y creencias acerca de nosotros mismos y de nuestra relación con el exterior tienen una gran importancia. El grado de adaptación y madurez emocional son factores clave en el desarrollo de estos síntomas.

 

¿Qué significa que tengamos un ataque de pánico?

El ataque de pánico es un aviso del cuerpo, una respuesta psicofisiológica (cuerpo y mente) severa, acompañada de la emoción de miedo. Sin embargo, este miedo es poco realista y adaptativo con la situación que se está viviendo, pues el cuerpo se prepara para una situación de peligro vital que no es tal.

Si analizamos esto de una manera objetiva, sería una respuesta desproporcionada ante la situación que estamos viviendo. Por lo tanto, las creencias que dirigen nuestros pensamientos y conductas podrían tener unas premisas irreales acerca de uno mismo y del mundo (Yo tengo que hacer, yo tengo que ser, yo tengo que controlar,…). La respuesta emocional de miedo intenso es una señal de alarma cuya función es avisarnos de que algo que creemos importante y vital no se está cumpliendo.

 

¿Por qué se producen los ataques de pánico?

Aunque no se produzca siempre en un contexto estresante de manera explícita, el ataque de pánico se presenta como reacción al sentimiento de incontrolabilidad. Sentimos que algo externo nos dirige o tiene poder sobre nosotros hasta el punto de no dejarnos estar bien y este sentimiento viene acompañado de un intenso miedo y de las reacciones corporales antes mencionadas.

El desconocimiento de esta reacción puede ayudar, como hemos visto, a la propagación de los síntomas generando

miedo a sufrir otro ataque de pánico. Esto puede producir problemas mayores debido a la excesiva preocupación y ansiedad.

Por lo tanto, la sensación de no saber lo que nos pasa y pensar que no podemos controlarlo puede generar estos ataques.

 

Causas psicológicas del ataque de pánico

La causa directa de la ansiedad es la existencia psicológica de una actitud de control ante la visión de un peligro. El ataque de pánico sería una reacción severa donde la persona siente que pierde todo el control sobre sus reacciones emocionales de angustia y miedo.

El sentimiento es una falta de control sobre la propia reacción. Esto desemboca en una angustia, ya que la persona no se ve ni se siente a sí misma en lo que hace ni en sus reacciones, lo cual le lleva a creer que pierde su existencia.

Cuando esto ocurre, se produce un gran sentimiento de vulnerabilidad y sensaciones corporales muy intensas. Por esto, la persona cree que puede incluso llegar a morir.

A nivel de creencias estructurales, la persona ve sus emociones y reacciones corporales como externas a él mismo. Es decir, no siente que pueda gobernarse. Además, tampoco acepta lo que le está ocurriendo, que se mantendría bajo las premisas: “no quiero sentir miedo, no debería sentirme así, esto que me pasa no es normal”. Estas creencias llevan a la persona a anularse a sí misma, lo cual repercute en un descenso de su capacidad de acción y autogobierno (no estoy existiendo en lo que hago). Este es el factor clave donde se produce el trastorno de pánico.

Por lo tanto, ante un malestar emocional o ansiedad:

Existe de manera frecuente un gran desconocimiento acerca de nuestras funciones mentales y emocionales, lo cual puede aumentar los síntomas de ansiedad y pánico debido a la falta de comprensión.

Otras causas importantes pueden darse durante la crianza y la adquisición del apego. Cuando el niño pequeño comienza a relacionarse con el mundo, primero en su microentorno familiar, va construyendo reacciones emocionales que pueden ser más o menos adaptativas. Las menos adaptativas pueden generar ataques de pánico en el futuro.

Padres muy controladores, pueden enseñar al niño que no puede tener emociones negativas, que no puede tener miedo. Esto suele generar un aspecto negativo de esas emociones donde la persona no quiere verse con esas emociones.

 

 

¿Qué hacer cuando nos ocurre un ataque de pánico?

  1. Intentar relajarnos. Puede resultar imposible, pero conductas como intentar centrarnos en la respiración o pensamientos como quitarle importancia pueden ayudar a calmar los síntomas.
  2. Aceptar lo que nos pasa. Es fundamental entender y aceptar que se está produciendo un ataque de pánico y sentir que conocemos sus efectos. Además, lo que nos pasa nos pasa a nosotros y podemos gobernarlo. Por lo tanto, no debemos anularnos y pensar que es algo externo a nosotros como una enfermedad. Tengo que aceptar que tengo ese miedo, que estoy así y que esto me pasa.
  3. No intentar controlar los síntomas. Intentar controlar algo que no podemos nunca es positivo. Solamente conseguimos gastar más energías de manera contraproducente. El malestar tiene un inicio y un final.
  4. Buscar la ayuda de un psicólogo profesional. La psicoterapia nos ayudará a comprender esas partes desadaptativas de nuestra personalidad. A través del proceso terapéutico se pueden cambiar patrones y creencias acerca de uno mismo y del mundo que generan los problemas de ansiedad.

 

¿Cómo se si tengo un ataque de pánico?

Realiza este sencillo test y descubre las posibilidades que tienes de estar sufriendo crisis de pánico

RESULTADO DEL TEST

-

ALTA PROBABILIDAD DE QUE LO QUE SUFRES SON ATAQUES DE PÁNICO

 

Si necesitas más información, escríbenos a info@psicologiaenlared.com

Psicólogos online

Primera sesión gratuita

 

 

Recuerda que los resultados de este test son probabilísticos y en ningún caso pueden servir como diagnóstico clínico

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
 

BAJA O MODERADA PROBABILIDAD DE SUFRIR CRISIS DE PÁNICO

 

Si tienes malestar emocional y necesitas apoyo, escríbenos a info@psicologiaenlared.com

Psicólogos online

Primera sesión gratuita

 

 

Recuerda que los resultados de este test son probabilísticos y en ningún caso pueden servir como diagnóstico clínico

 

 

 

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
 
SIGUIENTE

#1 En ocasiones me siento nervioso/a y empiezo a sudar de manera exagerada

SIGUIENTE

#2 A veces, sin saber por qué, se me empieza a acelerar el corazón

SIGUIENTE

#3 Frecuentemente me preocupa perder el control y tener alguna sensación desagradable

SIGUIENTE

#4 A veces me siento triste y pienso que la vida no tiene sentido

SIGUIENTE

#5 He tenido miedo a morir cuando he sufrido un fuerte malestar o angustia

SIGUIENTE

#6 Suelo pensar o no me preocupa el hecho de «volverme loco»

SIGUIENTE

#7 Normalmente, cuando me pongo tenso, siento entumecimiento u hormigueo en ciertas partes del cuerpo

SIGUIENTE

#8 Cuando sufro un malestar intenso o angustia, me cuesta respirar de manera normal y siento que me falta el aire

SIGUIENTE

#9 Normalmente, después de haber sufrido una fuerte angustia descontrolada, no me suele preocupar volver a sentirme así en el futuro

SIGUIENTE

#10 Algunas veces he sentido mareos o me he llegado a desmayar después de un estado de gran malestar emocional

SIGUIENTE

#11 Cada vez que tengo que hablar en público siento mucho miedo y preocupación

SIGUIENTE

#12 Desde que tengo situaciones de angustia o malestar emocional repentinas, he cambiado mis hábitos, evitando situaciones poco familiares que me puedan estresar

FINALIZAR

 

 

 

Bibliografía

Caballo, V. E., Salazar, I. C., & Carrobles, J. A. (2014). Manual de Psicopatología y trastornos psicológicos. Madrid: Pirámide.

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.