La emigración

El síndrome de Ulises: El impacto psicológico de la emigración

El desarrollo de las sociedades actuales no se puede concebir sin el fenómeno de la emigración.

La emigración ha acompañado a la humanidad a lo largo de toda su historia. Siempre han existido fenómenos migratorios con mayor o menor importancia en las sociedades, y en momentos de crisis económica como la actual, buscar nuevas oportunidades en otros países puede ser una solución. El desarrollo de las sociedades actuales no se puede concebir sin este fenómeno ya que gracias a él la humanidad ha evolucionado en su forma de vida y de ver el mundo, compartiendo experiencias, inventos, avances, pensamientos, valores, etc…

En el fenómeno de la emigración habrá múltiples razones diferentes para cada caso, personales o circunstanciales, pero una razón común es el deseo y la esperanza de comenzar una nueva etapa y lograr una mejora en la vida personal. Si la persona creyera que lo que le espera no va a ser mejor que lo que tiene en la actualidad, no tomaría esa decisión de cambio tan importante. El aspecto positivo de la emigración es ese enriquecimiento que tendrá el conocer nuevas culturas o el tener la posibilidad de mejorar no solo económicamente sino también intelectualmente.

Cuando la persona llega al lugar de destino necesita adaptarse rápidamente a la nueva situación.

Cuando la persona llega al lugar de destino necesita adaptarse rápidamente a la nueva situación, en este sentido el fenómeno psicológico llamado “estrés” aparece como un estado de alerta y de activación del cuerpo para poder realizar actividades de forma “rápida”. Pero  cuando este fenómeno psicológico se presenta en dosis altas, se entra en un estado de ansiedad y nerviosismo que en muchos casos impide realizar las actividades de forma adecuada, generándose una espiral de ansiedad-errores-preocupación-ansiedad. Este sería el aspecto negativo que conlleva la emigración. Si se prolonga en un periodo largo de tiempo aparecerán otros síntomas como la depresión, la culpabilidad o el sentimiento de soledad ante las circunstancias que siente le desbordan. Es cuando podemos estar hablando de un síndrome denominado como aquel héroe griego que sufrió múltiples penalidades en su viaje hasta la vuelta a su hogar: El síndrome de Ulises.

Cada persona tiene sus propias particularidades  y su forma de ser, historia biográfica y circunstancias no se puede generalizar para explicar su caso concreto,  aunque sí nos podemos fijar en este síndrome para acercarnos al fenómeno de la emigración y los posibles impactos psicológicos negativos que conlleva. Nos podemos preguntar a este respecto: ¿qué supone emigrar?, ¿qué procesos psicológicos se ponen en marcha que pueden afectar negativamente?, ¿cuál sería la forma mejor de afrontar esta nueva situación?

Emigrar es el proceso por el cual la persona cambia de lugar de origen o residencia habitual por un nuevo territorio. Este hecho puede suponer un cambio radical, en cuanto a cultura, idioma y en muchos casos incluso valores de la sociedad. Emigrar es quizá una de las decisiones más importantes que puede tomar una persona, junto  a las decisiones de casarse, tener hijos o comenzar una carrera formativa y laboral.

Los fenómenos psicológicos que se dan cuando emigramos tienen estrecha relación con lo que dejamos atrás: la familia, los amigos, el lugar de nacimiento, en definitiva la historia particular de cada uno/a. A este respecto antes de la salida la persona puede sentir: sentimiento de pérdida de identidad (sobre todo cuando se está muy ligado al lugar de origen), sentimiento de culpabilidad por irse (dejando atrás personas muy cercanas), un posible sentimiento de fracaso o de verse de forma negativa si se compara con las personas que se quedan, y por último puede sentir temor a un futuro retorno, pensando que posiblemente pierda el contacto y la relación con sus seres queridos.

Los fenómenos psicológicos que se dan cuando emigramos tienen estrecha relación con lo que dejamos atrás

Al comenzar la nueva vida también pueden surgir miedos que  bloqueen y dificulten la adaptación en el país de destino: Miedo a lo desconocido (se pierde seguridad al no saber bien con lo que nos enfrentamos), temor a no lograr nuestros deseos como encontrar trabajo o conocer nuevas personas, miedo a cambiar nuestra forma de ser (para algunas personas el cambio de contexto supone también un cambio de identidad) o miedo al rechazo o a la imposibilidad de integrarse en la nueva cultura.

En general las personas superan estos miedos, miedos normales ante los grandes cambios, y poco a poco se verán en su nueva vida de forma satisfactoria y  enraizarán en ese lugar de destino

Pero si las cosas no van como en un principio se podía esperar, no logrando aquello que se tenía la esperanza al comenzar la nueva etapa,  varios pueden ser los sentimientos que aparezcan. Es lo que se suele llamar el síndrome de Ulises:

1)     Sentimiento de soledad: La separación de los seres queridos puede provocar en los momentos más difíciles un sentimiento de aislamiento, de no encontrar un lugar adecuado o personas cercanas. La persona puede sentir un vacío afectivo que le es difícil de soportar.

2)      Tristeza: La nostalgia suele ser uno de los sentimientos más vividos en estas circunstancias, que junto al sentimiento de vacío, a los miedos y preocupaciones, provocan ideas de incapacidad y de falta de valor (sufriendo una pérdida de autoestima).

3)      Culpabilidad: muy relacionado con lo anterior, la persona puede sentirse culpable por haber hecho mal las cosas, por haber “abandonado” a seres queridos o por creerse la causa de su propio fracaso. Puede haber una auto-recriminación por la situación actual y un arrepentimiento por la decisión tomada. A este respecto tiene mucho que ver la situación laboral, si no ha encontrado trabajo o un trabajo que le satisfaga, ya que es uno de los objetivos principales que llevan a emigrar.

4)      Desengaño: La persona puede ver el lugar que ha llegado muy diferente a lo que esperaba. Las ideas o esperanzas que había puesto, pueden verse frustradas y puede sentir cierto resentimiento al lugar donde vive, entrando en una espiral de sentimientos negativos.

5)      Trastornos psicosomáticos: Además estos síntomas psicológicos suelen ir acompañados  de síntomas psicosomáticos como insomnio (imposibilidad de conciliar el sueño ante la preocupación por la situación actual) dolores de cabeza y de estómago, falta de apetito o exceso en la ingestión, falta de concentración o fatiga extrema.

En el síndrome de Ulises aparecen síntomas como: sentimiento de soledad, tristeza, culpabilidad o desengaño.

Estos síntomas aparecen cuando la situación para la persona la desborda y no se ve con los recursos necesarios o  con la capacidad de afrontar lo que le ocurre. Al final de estos síntomas habría una creencia de la persona que se puede expresar en: “No puedo seguir así”. Estamos ante una crisis vital, a la que se habrá llegado por la forma de enfrentarse a la nueva situación y que tiene que mucho con la forma de ser de la persona, de cómo reacciona ante las circunstancias. Este es quizá el momento de plantearse nuevas formas de afrontamiento de la situación: Nuevas formas de verse a sí mismo y de ver aquello que se tiene alrededor. Para ello podemos fijarnos en los recursos psicológicos que se proponen desde las consultas terapéuticas con el objetivo de poder afrontar situaciones parecidas.

 

 

 

Antes de partir

Recomendaciones

Proceso de duelo

La mejor forma de comenzar una nueva etapa es cerrar de forma consciente la anterior: realizar una despedida con familiares y amigos. Es necesario ser consciente de la pérdida que supone, pasar por el duelo que conlleva y despedirse expresando los sentimientos que provoca la nueva situación.

Pérdida de identidad

Más que una pérdida podemos verlo como una nueva posibilidad. Muchas veces se tienen roles familiares y de amistad en el lugares de origen a los que la persona puede sentirse atada.  Es el momento de liberarse y comenzar a ser aquello que se desea ser. Se sigue siendo en esencia la misma persona pero con la posibilidad de dar un salto cualitativo y acercarse más a quién se quiere ser en realidad.

Sentimiento de fracaso por tener que partir

Tomar la decisión de emigrar es una prueba de valentía y de querer mejorar. Ante la posibilidad de quedarse “atascado” la persona decide dar un paso para abrir nuevas posibilidades.

Inseguridad a lo que viene

Hablar con personas que han pasado por el mismo proceso y conocer el contexto aunque sea de referencias ayuda a quitar miedos por lo que pueda venir, además de tener una visión más realista de lo que nos vamos a encontrar.

 

 

 

En el lugar de destino

Recomendaciones

Cambio en la  identidad

Es bueno estar abierto a aprender, tanto la nueva lengua como la forma de vida. Adaptarse y sumergirse en la nueva cultura no significa cambiar la identidad, se sumará a lo que uno es.

Sentimiento de nostalgia

Es necesario  no estar entre dos mundos, el anterior y el nuevo. Ver los aspectos positivos del nuevo “hogar”, y aunque no se pierda contacto con lo anterior, una relación excesiva desde el pensamiento y la emoción con lo dejado no ayuda a adaptarse a la nueva situación. Muchas veces se idealiza lo que se ha  tenido y no deja ver lo positivo del presente.

Soledad

El aislamiento suele ser debido a la  imagen negativa que tiene la persona sobre sí misma por la situación que está viviendo, entrando en un círculo del que es difícil de salir. Además de apartar los pensamientos negativos sobre uno mismo, es necesario buscar a personas afines que comprendan y empaticen con la situación vivida. Para ello se puede acudir a grupos asociativos, redes sociales,…que tengan algo en común.

desengaño por la nueva situación

Es necesario reflexiona sobre las expectativas que se tenían y ver si son realistas ante la nueva situación.  Si no lo son, es necesario cambiarlas y adaptarse a ellas. A este respecto nos sirve el consejo de Epicteto ( filósofo estoico) cuando dice: “No son las cosas las que atormentan a los hombres, sino la opinión que se tiene de ellas”.

Frustración (por la imposibilidad de encontrar trabajo,…).

Es necesario distinguir las cosas que dependen de nosotros mismos y las que no, esto ayudará a no frustrarse con algo que está fuera de nuestro alcance. Por ejemplo: Buscar trabajo de la mejor forma posible depende de nosotros, que nos ofrezcan el trabajo depende de la situación económica o las circunstancias.

 

En definitiva, emigrar puede ser una experiencia enriquecedora para la persona pero también pude ser un momento de crisis personal, saliendo a la luz aspectos que no habíamos vivido hasta esta situación. Tenemos que tener en cuenta que cada persona lleva consigo “una mochila psicológica” en la que pesarán todas las experiencias hasta ese momento vividas y que en algunos casos dificultan la adaptación a nuevas circunstancias. Saber afrontar este reto puede fortalecer y hacer crecer a la persona, superando estos momentos de crisis y dejando atrás aquello que le impide avanzar.

Autor: Sergio Delgado.Psicólogo terapéuta

Para cualquier consulta: info@psicologiaenlared.com

 

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28 Responses to El síndrome de Ulises: El impacto psicológico de la emigración

  1. Malax 3 abril, 2013 at 15:49 #

    Muy interesante y buenas recomendaciones para afrontar “los negativos” del emigrar.
    Hay muchas variables a discutir según las circunstancias, pero yo, por mis propias vivencias en varios países, y desde la perspectiva de una edad en la que he visto y experimentado cientos de casos de emigrantes con muchos años de residencia, haría mucho mas hincapié en el factor “integrarse”, asimilar la cultura; idioma, historia, costumbres, tradiciones, gastronomía, etc.
    Una persona que en el país donde viva, por “falta de idioma” no pueda dejar escrita una nota a su hijo, concertar una cita (teléfono o mas hoy email) con su doctor; no pueda llevar bien una conversación con el chófer del autobús que toma, o con el tendero de la esquina; se acompleje y rehuya gestiones con funcionarios en servicios públicos, cursos, y otras circunstancias parecidas, con el tiempo, se le va atrofiando la libido; desarrolla un caparazón de protección donde todo le parece mal y todos son culpables, y se pasa la vida alienado y quejándose. Para colmo y puntilla, cuando después de muchos años vuelve a su tierra madre, la que lleva poniendo como comparación de lo que era “lo güeno”, resulta que se siente y lo sienten “suizo”, y que allí, en contraste con sus muchos años inconscientes en “Suiza”, no funciona nada, se siente desprotegido (mucho mas si hablamos de países altos en bienestar social como son los casos que yo hablo) y vuelta a quejarse. Y que pasa, que se vuelven al “extranjero”, a Suiza.

    • Psicologia en la red 3 abril, 2013 at 20:49 #

      Gracias Malax. La verdad que la idea es ir desarrollando en otros artículos esos procesos que se dan en la emigración; y uno que me parece muy interesante es la explicación que has dado de cuando la persona no logra integrarse del todo en el país de destino y a la vuelta a su país de origen también se siente fuera de contexto. Esa falta de encontrar un lugar en donde sentirse a gusto y seguro, es uno de los aspectos negativos que pueden ocurrir en la emigración. Un saludo.

  2. Emigrante 4 septiembre, 2013 at 10:46 #

    Coincido con Malax, además por mucho que tú te sientas integrado a la nueva tierra, para los autóctonos siempre serás “de fuera” y en tu tierra de origen ídem de lo mismo, es una gran pérdida del sentido de pertenencia a un determinado grupo, tienes que aprender a vivir con ello.
    Por otra parte se hace difícil el resolver las situaciones con la misma destreza que lo harías en tu contexto habitual, y no x falta de recursos, que los tienes, sino por la inseguridad que te plantea el contexto nuevo desprovisto de tu red de apoyo ya sea humana o cultural.
    Un saludo! Muy bueno el artículo, y sí… da para seguir ampliando muchísimo el tema…así qué ánimo! X aquí te leeremos.

  3. Fabiola Marin 18 diciembre, 2013 at 15:51 #

    Una pena que el observador se expanda en lo negativo, pero mi opcion es desde grises hacia la luz, el entendimiento, si un lugar se hace chico, prejuicioso, machista, osea te dan por todos lados …hay que puro irse, cuando se emigra voluntariamente, no se le tiene miedo a nada, la fuerza del emigrante esta en que siempre se encuentra una mano amiga, siempre se encuentra amor donde se va con amor…la nostalgia por supuesto que existe, pero no es una carga, es una raiz que te inspira y te recuerda de donde eres. Hoy soy mas fuerte y mas feliz que ayer, tengo mas certezas y escucho mas a Macaco 🙂 …somos un oceano de gente, …la clave encontrarse a si mismo y con ello nuestra mision personal, pasion, aportar y hacer el bien a nuestra propia manera, ser el original y no la copia.

    • Belén 7 mayo, 2015 at 11:56 #

      Estoy totalmente de acuerdo con este comentario! Emigrar puede resultar una experiencia absolutamente positiva, tal y como Fabiola lo describe, aprendes a conocerte a ti mism@ en una situación que podríamos llamar “fuera de la zona de confort” y eso te hace más fuerte y te hace darte cuenta de lo que eres capaz. Yo como muchos salí de España huyendo del desempleo y la crisis, y después de unos años de tristeza y desesperación en España, resulta que ahora en Alemania me siento feliz y fuerte, al ver que puedo salir adelante. Soy además más consciente de mis raíces y mi propia cultura y es muy bonito ver como a la vez que tu te interesas por las costumbres y cultura de aqui, ellos también sienten interés por la nuestra, es un intercambio cultural realmente favorecedor. Creo que todo depende de como se mire y que siempre hay algo positivo, en toda situación.

    • Ruben Dario Lovera 19 noviembre, 2016 at 4:10 #

      Felicidades por ese mensaje esperanzador, supo llegarme. Gravias

  4. mohamed 1 enero, 2014 at 9:07 #

    Excelente Articulo ( Soy un inmigrante Al cubo )

    Sergio, te recomiendo para Ministro de inmigración, te felicito y me quito el sombrero, por tu profundo analistas y vasto conocimiento de la inmigración, estoy emigrando desde los once años, y dentro de un mes cruzare otra frontera, Americe latina, Europa, Norte de África y en prevé medio oriente, te aseguro, que lo que has escrito no puede ser mas verdad, se hubieras publicado este articulo hace 20 años me hubiera ahorrado mucho estrés , pero ya la experiencia y mi día a día me han adoctrinado a adaptarme fácilmente allá donde voy, solo que :
    la patera de Ulises era un yate de lujo comparada con la mía.
    Ulises contaba con muchos dioses,y yo solo con uno.
    Ulises lo esperaba su mujer y a mi me esperaba la policía.

    Con el tiempo me he vuelto extranjero hasta en mi tierra natal, pero si no “te comes el coco” como dicen en España , sabrás envolverte y desenvolverte en la mayoría de las situaciones.
    me ofrezco para cualquier investigación que haces respecto a la inmigración ,ya que soy inmigrante casi nativo y he compartido todo mi vida con inmigrantes.

    Gracias y felicidades por una reflexión tan detallada sobre el tema.

    Atte. un saharui.

  5. Alina Bello 23 enero, 2014 at 2:10 #

    Me parece muy bueno el articulo, soy psicologa pero hablo desde mi condicion de inmigrante. Soy una recien llegada a un pais completamente diferente al mio de origen, tanta diferencia como podria existir entre el color blanco y el color negro. Es como si te quitaran una vida y pusieran otra ante tus ojos, es como si me prohibieran ver mi pasado, lo que forma parte de mi, y realmente siento muchas mas cosas que usted refiere acertadamente en su articulo, por eso me motivo a escribirle. Creo que el Sindrome de Ulises al que usted hace referencia se siente desde el momento en que uno se da cuenta que no esta en este otro lugar de visita, sino que vas a formar tu vida en ese pais, va a tener hijos ahi, va a construir otra propia historia en ese pais. Es cuando uno se da cuenta que no esta de vacaciones, es como un “insight” en la psicologia. A partir de ese momento, en este proceso adaptativo, comienzan a darse todos esto sintomas de los que usted habla, yo los he vivido y los vivo aun, gracias por darme la confianza para seguir, hacerme pensar que debo tener en cuenta que los lazos que me atan a mi pais de origen son parte de mi y estaran ahi para siempre, pero debo tratar de concentrarme ahora en mi futuro, para al fin y al cabo ser consecuente con el destino que elegi… Gracias

    • Psicologia en la red 1 febrero, 2014 at 18:07 #

      Gracias Alina por los comentarios
      Efectivamente ese proceso se comienza con un “insight” dándose cuenta de lo que significa realmente ser emigrante y a partir de ahí habrá que poner todos los recursos para comenzar una nueva vida y poder elegir en el camino como se quiere hacer. Un saludo y suerte en el proceso

  6. caperucita 5 febrero, 2014 at 19:45 #

    Yo llegue a este pais hace 8 anos con toda la fuerza….aprendi el idioma, estudie y me senti en algun momento realizada integrada….pero cuando me di cuenta q siempre seria una extranjera no importa cuanto me esforzara… me desilucione. Y bueno me vino todo el estres junto todos los sintomas descritos…y las infinitas horas conmigo misma sola me han llevadi s darme cuenta de lo fragil de la vida…y de lo q realmente importa n mi vida y es gratis…El Sol, las amistades, la primavera, la luz, la risa de los ninos y el ser persona.
    Ahora he sido madre dos veces y mi estress a aumentado…el estilo de crianza.como la sociedad trata a los ninos. Los inviernos largos oscuros durisimos. La gente malhumorada a pesar de la sobreabundancia. Estoy muy desilucionada..n todo este tiempo no he podido hacer ni una sola amistad profunda calurosa llenadora…

    • Daniel 30 septiembre, 2015 at 5:48 #

      Hola , y considero la inmigracion para fracasados . Yo Estoy en los EEUU desde hace 13 anos y me parece un cultura HORRIBLE , asi como ud lo explica . Yo ya me decidi regresar a mi pais , yo tambien me eduque y saque un titulo universitario . Ud pienso que deberia hacer lo mismo , yo conozco sus sintomas . Nunca vas a tener el nivel que tenias en tu pais , auqnue saques la ciudadania o te esfuerces en educarte te veran como un ciudadano de segunda clase . No vale la pena y lo mejor es triunfar en su pais y en su medio , donde uno es feliz . Saludos .

    • Ruben Dario Lovera 19 noviembre, 2016 at 4:22 #

      Yo me voy de un pais en el que naci pero en el que siempre me senti extranjero. A la final uno no es ni de donde uno nace y se tiene que ir por una u otra razon, pues uno no lo elige, sino donde a la final uno se sienta feliz y elige estar. Amargura hay por doquier, pues la gente no valora ese don libre de cada dia, que es vivir, pero uno que viene de lejos, debe vivir en eterna gratitud y paz, aunque sea en silencio

  7. Pablo 8 febrero, 2014 at 20:14 #

    Si esta lectcura , la hubiese realizado , en mi momento, no hubiera bajado los brazos, entendiendo que es asi como funciona.

  8. Mi blog 3 marzo, 2014 at 12:59 #

    Yo creo que es un gran artículo. Adios.

  9. Carmen 14 mayo, 2014 at 12:14 #

    Hola…pues te cuento que fui a EEUU para vivir con mi novio y antes de irme lloraba como Magdalena, desarrollé una nostalgia por mi familia y ciudad, me fui ansiosa y realmente no me quería ir, lo hacía por mi novio pero no porque quería emigrar. Cuando lo decidí si quería irme, pero conforme se acercaba la fecha, ese entusiasmo bajaba…pero la realidad es que estaba muy bien en mi país, a nivel familiar y económico y nunca me pasó irme (soy dominicana)

    Llegando allá me puse en el gym, trabajaba con mi novio, pero llevaba. Una carga en el cerebro…como que me estaba forzando hacer algo que no quería, mi novio tiene dos nińos con custodia compartida y sus hijos vienen una semana si y otra no y eso para mi fue traumático, tiene muchos problemas con la ex y su madre no me quiere conocer…todo esto lo sabía antes de irme y me pregunto si fueron los factores silenciosos que potenciaron mi miedo antes de irme o es que simplemente no me quería. Ir…

    Mi anhelo era que mi novio viniera conmigo, no tiene problemas económicos ni yo…ganaría una red de apoyo que no tiene allí, porque es solo, pero tiene a sus hijos…aunque Florida queda a un par de horas.

    Ahora solo pienso, nos dejamos ir o busco la manera de desbloquearme, porque si es x Él, no va. A mover un dedo en el sentido de venir para acá.

  10. Keity 29 mayo, 2014 at 17:20 #

    Uno nunca se imagina que vivira una experiencia de estas…. y menos cuando eres criado en una generacion en la que el papa preguntaba que si queria una cita con el psicologo y le mostraba el cinturon, algunos sabran a que me refiero.

    Soy Colombiana y vivo en Estados unidos hace 5 meses y creo que estoy pasando por el proceso mas dificil de mi vida, despues de la separacion de mis padres a los 7 anos y la crianza de mis hermanos en mi adolescencia y es “la adaptacion a una nueva vida”. Pense que que con mis experiencias vividas seria algo facil de asimilar, y no ha sido asi, estoy empezando a darme cuenta.

    Antes de venir hice muchas cosas de las que aqui sugiere el autor y sin ni siquiera saber lo que me sucederia; cerre ciclos como terminar mi universidad, hacer arreglos locativos en mi apartamento para que mi madre y hermanos no tuvieran estas dificultades, me despedi de amigos, companeros y familiares….pero despues de leer este articulo me di cuenta que no lo hice bien, porque me deje llevar por mi estado emocional. Los ultimos 15 dias en Colombia fueron horribles… no queria salir, ni hablar con nadie, tampoco queria comer, de hecho me empezo hasta a dar gastritis, sentia inflamacion en mi colon, ganas de vomitar, tristeza profunda…. mejor dicho me sentia como si estuviera enferma.

    Y no es que no me quisiera venir a vivir aqui, de hecho aqui esta el amor de mivida…mantener una relacion en la distancia es doloroso, ademas, la idea siempre fua atractiva para aprender otro idioma y conocer otra cultura….pero nunca pense que la vida me abriera esta oportuunidad. Al culminarla carrera mi novio me propuso que nos casaramos y tome la decision de hacerlo, no porque me tocara ni por compromiso, fui yo quien analizo las posobilidades luego de pensar en que habia luchado tanto por mi familia que era el momento de hacer mi propia vida. Creo que el gran problema es que no estaba preparada, mi ingles era demasiado basico, de hecho tan basico que a duras penas puedo saludar a alguien.

    Mi esposo es un hombre maravilloso, tierno, amoroso, trabajador, respetuoso, comprensivo…. no alcanzarian las palabras para describirlo… no es latino, es de Estados Unidos, pero criado con costumbres Italianas. Siempre me apoya en todo lo que quiero hacer, y se siente orgulloso de mi, de hecho es el hombre que toda mujer quisiera y el cual le pedi siempre a Dios, pero ahora tengo este horrible problema, y es que aunque se que tengo todas las bendiciones del mundo, no me hallo como persona y no quiero que el se preocupe o se desilucione de la mujer fuerte y luchadora que conocio un dia.

    Aveces creo que es porque siento que perdi 6 anos de mi vida estudiando en vano….porque aqui no soy Abogada, no podre ejercer mi carrera, tampoco estoy trabajando y eso aveces me hace sentir inutil. Para compenzar este vacio cada dia voy a una escuela de ingles, hago yoga los viernes y voy a spining con el 3 veces a la semana….leo, cocino para nosotros, veo peliculas, lo fines de semana caminamos mucho, vamos a la iglesia, salimos a cenar….mas sin embargo y sigo sin hallarme…. no entiendo porque?

    Queremos encargar un bebe, pero creo que no es el momento para hacerlo, ya que no seria bueno para el embarazo y la verdad no quiero ir al psicologo, mi esposo hace las veces de uno y es muy bueno.

    Por cada una de estas razones que hoy comparto, le pido a Dios fortaleza, porque a pesar de todo se que mi felicidad depende de solo de mi.

    A todas las personas que pasan por un momento similar, mi consejo es que siempre busquen a una persona para expresar lo que sienten y lloren cuando deban llorar, ojala con una persona muy cercana y que sea positiva. Esto solo es por un tiempo…. es la idea.

    • Psicologia en la red 12 junio, 2014 at 11:36 #

      Gracias Keity por compartir tu experiencia y acercarnos esta realidad que toda persona “fuera de su país” experimenta.

    • Caro 16 marzo, 2015 at 0:33 #

      Hola Keity yo estoy en ese dilema, porque conoci a alguien que me ofrece una vida en NY, a cambio de dejar mi pais, mi carrera y mi familia. Siempre he sido muy independiente y trabajadora y gracias a eso, tengo un buen nivel de vida en Colombia, pero soy consciente que al llegar alla, voy a perder todo eso, empezando como dices porque nuestros titulos alla no sirven. y aunque el cree que me puedo adaptar bien porque he vivido sola mucho tiempo, desde ya me embargan los sentimientos que describes.Gracias por compartir tus emociones al respecto, esto me ayudara a tomar una mejor decisión. Saludos, y ojala todo haya ido bien, para que tu experiencia ayude a otras personas a superar la perdida y adaptarse mejor.

    • Ros 25 noviembre, 2016 at 1:34 #

      Hola Keity!
      Me conmocionó tu experiencia, tengo muchas cosas similares a las tuyas; en poco tiempo me toca emigrar u tengo mucho miedo.

      Por favor, me gustaría saber como te sientes hoy día ya que ha pasado bastante tiempo.

      Espero este mejor que antes:)

  11. Leni 23 septiembre, 2014 at 13:03 #

    Vivo hace 8 años en Europa y creo que poco a poco se fue juntando todo. Más ahora que soy madre. Extraño mucho mi familia,amigos y mi pais. De la gente extranjera que conosco viven en una situacion similiar.
    Yo ahora quiero saber como salgo de esto? Que puedo hacer? Agradecería mucho un buen consejo.
    Saludos y me gusto mucho el articulo 🙂

  12. Raul 17 diciembre, 2014 at 5:18 #

    Hola amigo muy buen articulo y todo los sintomas descritos son tan reales como la vida misma , podrias escribir un articulo de como sobrellevar palabras y actos racistas , muchas veces tambien se sufre la descriminacion racial ,,,

  13. Marina 20 mayo, 2015 at 19:22 #

    Hola Sergio,

    Este artículo es muy bueno, felicidades!, cabe mencionar que lo he leído dos veces, la primera habrá sido hace año y cacho que estaba viviendo en texas y que experimentaba todos los sintomas que aquí describes, ahora lo leo con nuevos ojos y ya me parece algo como muy lejano, sino lo hubiera vivido creería que es muy loco todo lo que describes.

    Mi situación en texas era muy complicada ya que nunca pude trabajar, vivía en un rancho lejos de todo, no había posibilidad de obtener una green card y fueron dos años y medio de ir y venir entre méxico y texas, ir y venir porque como no podía estar más de seis meses allá pues tenía que regresarme, siempre era un miedo constante el infringir las normas de EU y volverme ilegal por ello, entonces nunca estuve más de 6 meses. Era un desastre porque apenas me sentía medio adaptada a allá pues debía regresar a méxico y acá debía permanecer un par de meses para no correr el riesgo de perder mi visa. Cabe mencionar que así como keity me fui por el que era mi novio y no porque realmente yo quisiera emigrar.

    Enfin todo el tiempo, a pesar de estar con un hombre maravilloso, me sentía deprimida, nostálgica, aburrida y desesperada. Ahora tiene 6 meses que decidí regresar definitivamente a México y no ha sido sencillo reintegrarme. Definitivamente me gusta más estar acá pero no ha sido sencillo, no sé exactamente a que se deba porque finalmente las oportunidades están acá y sólo tengo que cargar energía y tomarlas, supongo que mi renuencia se debe a que decidir terminar una relación importante no fue nada fácil y en muchas ocasiones lo sigo extrañando (sólo a él y a los perritos chihuhuas que teníamos, sólo a ellos los extraño, ahhhh y los atardeceres espectaculares, es todo lo que extraño de estar allá).

    Bueno, nuevamente felicidades ya que recuerdo que tu artículo me hizo sentir normal y humana en aquel entonces que lo lei la primera vez. Antes de leerlo creía que exageraba, que estaba medio loca, que no era normal sentirme así cuando en teoría tenía a un gran hombre a mi lado y todo para ser feliz.

    Gracias 🙂

  14. Marisa 5 agosto, 2015 at 22:26 #

    Muy interesante, yo tengo toda esta sintomatologia al regresar a mi pais de origen despues de haber vivido 7 años en el estranjero, me siento extranjera en mi pais y me sentia tambien extranjera en el pais que emigre, con mis amigos ya no tengo la afinidad de antes porque mis principios han cambiado, Siento que perdi la identidad y no formo parte de la ninguna sociedad. Me resulta más dificil adaptarme a mi pais que lo fue adaptarme en el extrajero, es muy triste y de la re-adaptacion poco se habla, aunque la sintomatologia es similar a la que describes.
    gracias por compartir este articulo

    • Angela 28 mayo, 2016 at 1:25 #

      Marisa, es como si leyera mi historia de vida. Ahora mismo estoy llorando y encontre este articulo. Vivi 8 años en mexico, me gustaba mucho pero me sentia extranjera y que me faltaba algo. Ahora vuelvo a Chile y me siento mas extranjera en mi pais que en Mexico, ahora solo pienso en volver alla. Con los años siento que no soy de ningun lugar. Es increible, escribiste lo que pienso en este momento

  15. Mercedes 26 octubre, 2015 at 1:38 #

    Hola a todos,
    Muchas gracias por estos comentarios que, aunque no solucionan mi problema, sí me hacen ver que no estoy desequilibrada, que lo que me ocurre o lo que siento le ocurre y lo sienten otras personas.

    Hace ya seis meses que me trasladé desde España a NY. De hecho no es la primera vez que escribo en este post.

    Yo no emigré por trabajo sino porque mi pareja se trasladó por trabajo a la Gran Manzana. Por supuesto, no puedo trabajar aquí y, a pesar de mi curiosidad inicial por conocer esta cultura, no consigo adaptarme, incluso a veces pienso que no quiero adaptarme. Lo único que quiero es volver a mi país, volver a mi casa. Por supuesto hay días mejores y días peores, pero en general no consigo dormir con normalidad, todo el entorno me parece agresivo, no me interesa hablar con la gente, me cuesta sonreír e incluso me muestro contraria a todo lo que pueda opinar mi pareja porque creo que en el fondo la considero responsable de mi estancia aquí, aún sabiendo que yo fui la única que lo decidió.
    En realidad ya casi he perdido la esperanza de adaptarme y me mantengo con la esperanza de que, antes o después, regresaré a mi casa…

    Gracias por “escuchar” y gracias también por compartir vuestras experiencias.
    Gracias Sergio por este magnífico artículo.

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