Eurovegas

Eurovegas, ¿Un regalo envenenado?

 

“Hay que plantearse si Eurovegas puede
ser un regalo envenenado”

 La sociedad española en los últimos tiempos  ha estado dirigida por un tipo de “economía”, de dar poco y obtener mucho. Con la burbuja inmobiliaria  se ha querido sacar el máximo rendimiento en el mínimo tiempo y esfuerzo. Ya vivimos con estos valores en lo que se llamo  la cultura del pelotazo en la crisis de los 90. Ahora parece que la  económica se está dirigiendo a la cultura del juego.

 Los Eurovegas y  complejos de ocio que están floreciendo se basan en esa forma de vida en donde lo principal es obtener mucho a cambio de poco. Madrid se ha llevado el premio, pero Cataluña responde con más juego.

Dentro de la experiencia profesional en terapia psicológica me he encontrado con personas donde el principal problema era una forma de ser basada en querer obtener grandes sumas de dinero o éxitos a cambio de nada o de muy poco. Son personas que intentan hacer lo mínimo, lo mínimo, dar lo mínimo (en sus relaciones personales también) y obtener el máximo provecho. Para ello tienen que utilizar tácticas como el engaño, la mentira, la manipulación,  la explotación sobre el otro, con la apariencia de que la otra persona puede aprovecharse de grandes “gangas”. Esta ganga se puede formular en gran oportunidad económica, así engañan al otro haciéndole creer que van a obtener un gran beneficio. Al final lo que ocurre es que la persona engañada pierde su dinero, dándoselo a quien parecía nos iba a “regalar” esa ganga. 

Eurovegas se presenta como un caballo
supuestamente entregado por los dioses

Hay que plantearse si Eurovegas puede ser un regalo envenenado, cuando España busca desesperadamente una salida a su crisis económica, pero recordemos que también existe una crisis de valores. La sociedad  tiene que decidir en qué va a basar o fundamentar su economía, y ese fundamento son los valores culturales. Como los Troyanos que fueron engañados por Ulises, Eurovegas se presenta como un caballo supuestamente entregado por los dioses, en este caso el Dios del dinero. En apariencia va a traer trabajo, riqueza, prosperidad y sobre todo dinero. Pero quizá, cuando llegue la noche, de este nuevo caballo saldrán soldados que arrasen la ciudad, guerreros en forma de prostitución, blanqueo de dinero, tráfico de armas y comercio de drogas.

 Promover una cultura de ocio y juego sería lógico si detrás hubiera una cultura en donde se potenciara la creatividad, el desarrollo de ideas, la invención, la construcción de proyectos basados en el respeto tanto hacia las personas como con el . Tenemos que plantearnos que queremos legar a nuestras generaciones venideras, en qué tipo de mundo queremos que vivan. Un mundo basado en el trabajo honesto, respetuoso y gratificante, o uno basado en sacar lo máximo con lo mínimo, que a eso también se llama también especulación. Esto parece una nueva crisis basada en jugarse o gastarse lo poco que se tiene para obtener el máximo beneficio, pero es el mismo perro con distinto collar. No nos creamos que los Dioses han dejado un regalo  en la playa, miremos lo que hay dentro.

 

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