Introducción

Existen en el mundo un conjunto de personas que siempre están bajos de ánimos, tristes y desesperanzados. Personas que, por más que pasen los años, no parecen cambiar su manera de ser y, lejos de producirse un atisbo de felicidad, cada vez están más desanimados y pesimistas con la vida.

Son personas que podemos llamar coloquialmente “depresivas”, pero bajo ese estado de ánimo aparentemente fijo e inamovible, existen una serie de causas que les llevan a sentirse tristes y abatidos.

Las expectativas serán uno de los elementos más importantes del que vamos a partir y que nos pueden ayudar a descubrir qué se esconde debajo de este tipo de personalidad.

Pero la persona depresiva no tiene una única manera de ser, existen varios subtipos de personalidad depresiva cuyas diferencias radican en los rasgos comunes de otros estilos.

Los fármacos antidepresivos se utilizan cada día más en nuestro país. Sin embargo, no podremos producir un cambio en las creencias que forman las emociones, pensamientos y conductas de estas personas.

Por último, invito al lector a que pueda hacer una pequeña prueba en forma de test, donde calcule su propia probabilidad de ser una persona depresiva.

 

¿Qué es una personalidad depresiva?

Lo primero que debemos reflejar es que se trata de un estilo de personalidad (Millon, 2006), es decir, una estructura más o menos estable de patrones o creencias que conforman una visión acerca de nosotros mismos y del mundo. Se trata de una serie de esquemas que mueven nuestros sentimientos, pensamientos y conductas.

A diferencia del trastorno depresivo, que es un estado donde la persona sufre una serie de síntomas que pueden incapacitarle durante un periodo de tiempo determinado, la personalidad depresiva es un patrón más o menos constante de esquemas que dotan a la persona de unas características gobernadas por la tristeza y el abatimiento, con un sentimiento de ser inútiles e incluso absurdas (Millon, 2006).

Como explica este autor, estas personas creen que la vida les irá siempre mal y que nunca mejorará, mostrando una actitud negativa ante la vida. Los sentimientos de culpabilidad también son típicos de este tipo de personalidad. Las cosas positivas de la vida no entran en la visión de estas personas, que las pasarán por alto.

Estas personas pueden estar más o menos deprimidas, pero su depresión es más bien producto de una forma de pensar, sentir y percibir, es decir: una personalidad depresiva”.

Por lo tanto, se puede definir a una persona depresiva como alguien con una visión general negativa de la vida. Las expectativas serán también muy irreales y tendrán pensamientos basados en que es imposible alcanzar lo que anhelan.

La desesperanza es otro factor importante de la personalidad depresiva. Son seres que se resignan a lo que les ha tocado, siendo un objeto cuyo destino se encuentra en manos del mundo (objetualidad) y no pueden hacer nada por remediarlo.

 

Causas de la personalidad depresiva

Existen diferentes perspectivas que describen explicaciones desde diferentes ángulos. Por ejemplo, la perspectiva biológica habla de la predisposición genética, la perspectiva cognitiva de Beck habla de factores como desesperanza e indefensión y el modelo evolutivo de Millon describe un patrón pasivo con dificultades para el placer.

Desde enfoques más humanistas y antropológicos, existen enfoques donde se estudia en profundidad la personalidad y el posible origen de los patrones que la constituyen. Como hemos visto, la personalidad depresiva es un patrón complejo de creencias que desembocan en el desánimo (García, 2014). Pero ¿qué es lo que produce esta visión?

Toda persona necesita cubrir una serie de necesidades más básicas o más complejas para sentirse satisfecho en la vida y sentir que su existencia tiene sentido. Cuando no se cubren estas necesidades, se produce un sentimiento negativo con respecto a uno mismo y al mundo.

Cuanto más pronto aparezcan este tipo de relaciones negativas con el mundo, más sólida será su integración en el sistema de creencias y la personalidad. La plasticidad neuronal y las capacidades cognitivas cada vez mayores durante el desarrollo infantil producen que se produzca este hecho.

Por lo tanto, el periodo de la primera infancia va a influir mucho en esto. El tipo de vínculo que se establece con los cuidadores es crucial, ya que cuando el niño siente que no puede cubrir sus necesidades, puede desarrollar ciertos patrones desadaptativos, donde la resignación por las expectativas incumplidas actuaría de forma antecedente. Las vivencias del microentorno influyen en sus creencias acerca del macroentorno a través de mensajes paternos y maternos o roles familiares que puedan establecerse durante la crianza.

Las personas depresivas por lo general suelen esperar mucho del mundo o lo han hecho durante momentos clave en su vida. Por lo tanto, cuando no reciben y no cubren esas necesidades, desvalorizan el mundo y su vida, generando una estructura más estable de tristeza, desesperanza, pasividad y abatimiento.

Por lo tanto, les es muy complicado conseguir obtener placer en lo que hacen ya que dependen de lo que el mundo les pueda aportar, lo cual parece que nunca les es suficiente.

 

Tipos de personalidad depresiva (Millon)

TABLA 1. Variantes de la personalidad depresiva (Millon, 2006)

Depresivo malhumorado
  • Constantes quejas e irritabilidad.
  • Exteriorizan los sentimientos con amargura y resentimiento, también con autocrítica y culpabilidad.
  • Vacilan entre atormentarse o llevar la contraria.
  • En ocasiones pueden presentar hostilidad.
  • Mezcla de patrones de personalidad negativista.
Depresivo de buen tono
  • Mezcla de patrones con el histriónico y narcisista.
  • Ven la depresión como algo noble, como algo que ocurre a las personas con una sensibilidad especial.
  • Suelen tener un refugio filosófico que les otorga un estatus social mejor que el que tienen otros subtipos.
  • Suelen tener un lenguaje moderno y leer a autores vanguardistas.
Depresivo autodescalificador
  • Componentes masoquistas.
  • Gran culpabilidad y conductas de autocastigo.
  • Cuando tienen problemas con los demás, adoptan una actitud de autocensura consigo mismos anticipándose al abandono y evitando la crítica.
  • Descalificación de sí mismos cuando sufren pérdidas Y verbalizaciones de arrepentimiento.
Depresivo mórbido
  • Combinación con el estilo dependiente.
  • Tristeza y abatimiento profundos.
  • Puede haber parecidos con sintomatología clínica depresiva.
  • Problemas de sueño, pérdida de peso, etc.
  • Solamente ven lo negativo de ellos mismos.
  • Visión catastrofista de la vida, victimismo e indefensión.
Depresivo inquieto
  • Angustia y agitación.
  • Con rasgos evitativos.
  • No suelen expresar abiertamente su descontento, contienen su irritabilidad interiorizándola.
  • Suele haber abuso de alcohol o drogas.
  • Mayor probabilidad de suicidio.

 


Diferencias con respecto a otras personalidades

Existe cierta similitud entre el depresivo y otros estilos de personalidad. Es importante conocer las diferencias para poder realizar un buen diagnóstico diferencial.

Por ejemplo, con respecto a la personalidad dependiente, encontramos en común unas expectativas excesivas del mundo, donde sienten que no son suficientes por sí mismos para alcanzar la felicidad. Sin embargo, mientras que el dependiente buscará por ejemplo un posible vínculo afectivo de manera constante, el depresivo acepta su desgracia y se resigna a la infelicidad.

También encontramos patrones comunes con respecto al evitativo, sobre todo en lo que se refiere al aislamiento al mundo. La diferencia radica en que, mientras el evitativo buscará relacionarse, el depresivo se rinde en el intento.

Otro tipo de personalidad que presenta coincidencias con el depresivo es el paranoide. Ambos creen que el mundo es sujeto en su desdicha. La diferencia es que el depresivo se resigna a ella y tiene un sentimiento de desesperanza, mientras que el paranoide se rebelará a este sentimiento realizando conductas de control.

Como vemos, las características que definen al depresivo son la desesperanza, resignación y falta de actividad para manejar su vida. Estas creencias negativas, desde una visión general de la vida, se producen debido a que no parecen encontrar nada que les llene y les pueda dotar de felicidad.

Por ejemplo, el dependiente estará feliz cuando consigue tener un vínculo, el paranoide estará bien cuando consiga un control de lo que le pueda hacer el mundo (ej. si consigue dinero o poder), pero la persona depresiva cree que no puede obtener este bienestar con nada y ve toda la vida negativa.

 

 

Psicopatologías que puede desarrollar el depresivo

La principal patología que puede producirse en personalidades de este tipo es la depresión (Millon, 2006). Las personas depresivas son más propensas a sufrir un estado depresivo mayor o distímico. Aunque son dos cosas diferentes, sí pueden estar relacionadas.

Parece lógico que una persona depresiva termine desarrollando un trastorno depresivo mayor, pero esto no siempre ocurre. Como veremos en el siguiente artículo, la personalidad depresiva tiene características que la distinguen de un estado depresivo mayor, sobre todo en lo relacionado con el grado de los síntomas.

Otro síntoma que pueden sufrir las personas con un estilo depresivo es ansiedad. La angustia y la agitación podemos verla sobre todo en el depresivo inquieto. Sus rasgos evitativos hacen que este tipo de personas sean menos conscientes de su desesperanza y quieran escapar de su propio sentimiento mediante actitudes desadaptativas que pueden propiciarles el sufrimiento de estas patologías.

Síntomas corporales, basados en hipocondrías o trastornos psicosomáticos. Los depresivos suelen quejarse de cierta sintomatología que puede provenir de estas patologías.

Por último, también pueden terminar cayendo en un abuso o adicción a las drogas y alcohol. Muchas veces pueden ver esta salida como la única que les produce algo de bienestar, el cual no encuentran en ninguna faceta real de la vida.

 

Tratamiento

Existen muchos tipos de tratamientos y enfoques psicológicos destinados a ayudar a personas con problemas y que puedan mejorar sus vidas. Desde los enfoques más humanistas se abordan temáticas más relacionadas con posibles patrones subyacentes y sus proyecciones emocionales.

Para abordar los problemas que pueda tener una persona depresiva, debemos averiguar primero el grado en que este estilo afecta a sus vidas. Existe un continuo que va desde una vida aceptable hasta una personalidad que genera auténticos síntomas psicológicos o incluso un trastorno de personalidad depresiva. Por ello, muchas veces las personas con un estilo depresivo pueden acudir a consulta por otros problemas relacionados sin saber realmente si están estructurados desde estos patrones.

Una vez detectado un patrón depresivo, es necesario abordar las creencias que constituyen a la persona desde un análisis de pensamientos, emociones y conductas desadaptativos. De esta manera, la persona puede ir tomando consciencia de estas estructuras mediante diálogo socrático.

Lo importante en todo tipo de patologías y, sobre todo, en cuestiones de personalidad subyacente, es que la persona sea consciente de la falsedad de sus premisas y de la capacidad que tienen de poder alcanzar un estado óptimo por ellos mismos. Es decir, la persona debe empoderarse y empezar a creer que existo por ella misma y no como la obtención de algo externo.

Los fármacos antidepresivos se utilizan cada vez más en nuestra sociedad. Cuando los problemas tienen más que ver con las creencias de fondo debido a un estilo depresivo de personalidad, solo conseguiremos controlar o quitar a corto plazo los síntomas. En este caso, la persona sigue sin saber cómo gobernar su vida y cómo enfrentarse a sus problemas internos.

 

 

TEST DE PERSONALIDAD DEPRESIVA

A continuación, abrimos la posibilidad de realizar un sencillo test donde puedas reflejar ciertos síntomas y comprobar la probabilidad de presentar una personalidad depresiva.

 

RESULTADO DEL TEST

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ALTA TENDENCIA DEPRESIVA

 

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Recuerda que los resultados de este test son probabilísticos y en ningún caso pueden servir como diagnóstico clínico

 

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SIGUIENTE

#1 He tenido pensamientos tristes gran parte de mi vida desde que era niño

SIGUIENTE

#2 A menudo me siento triste o tenso inmediatamente después de que me haya pasado algo bueno

SIGUIENTE

#3 Desde niño siempre he tenido que tener cuidado con gente que intentaba engañarme

SIGUIENTE

#4 Siempre tiendo a culparme a mí mismo cuando las cosas salen mal

SIGUIENTE

#5 Siempre me aseguro de que mi trabajo esté planeado y organizado

SIGUIENTE

#6 Incluso en los buenos tiempos, siempre he tenido miedo de que las cosas me fueran mal

SIGUIENTE

#7 Frecuentemente siento que no hay nada dentro de mí, como si estuviese vacío o hueco

SIGUIENTE

#8 Pocas cosas en la vida me dan placer

SIGUIENTE

#9 Nunca he podido librarme de sentir que no valgo nada para los demás

SIGUIENTE

#10 Hace años comencé a sentirme fracasado

SIGUIENTE

#11 Mis estados de ánimo cambian mucho de un día para otro

FINALIZAR

 

 

 

Bibliografía

García, C. (2014). Realidad y Psicología humana. Libro 1: El ser humano y la Realidad. Madrid: Medinaceli.

Millon, T. (2006). Trastornos de personalidad en la vida moderna. Barcelona: Elsevier.

 

 

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