1.La adolescencia como etapa evolutiva del desarrollo humano

El ciclo vital humano se ha dividido tradicionalmente en cuatro grandes períodos: Infancia, Adolescencia, Adultez y Senectud.La adolescencia se considera por muchos autores como una etapa de transición entre la infancia y la edad adulta, y que, tradicionalmente ha sido descrito como la época en que se producen los grandes cambios y transformaciones. Entre los cambios cualitativos referido a lo psicológico, a la personalidad, a la inteligencia o a las relaciones sociales y familiares, podemos destacar: Comienza separación del vínculo afectivo de las figuras cuidadoras (progenitores) para comenzar relaciones con sus iguales que se consolidarán en la juventud, con las parejas, hay una apertura al mundo social,  su personalidad se cristaliza teniendo una forma de ser genuina, se produce un mayor conocimiento de sí mismo y de sus estados psicológicos y emocionales, etc.

Para ver estas características de una forma más profunda, repasemos brevemente según la teoría psicológica, qué significado se le da a la adolescencia en el desarrollo evolutivo humano.

Teoría Psicoanalítica: Para Erik H. Erikson, la adolescencia es el momento en donde se concreta la identidad y «no constituye una dolencia, sino una crisis normativa, decir: una fase normal de incrementado conflicto, caracterizada por una aparente fluctuación de la energía del ego y asimismo por un elevado potencial de crecimiento». La tarea más importante del adolescente, según este autor, es construir una identidad coherente y evitar la confusión de papeles. La difusión de la identidad puede llevar al aislamiento del joven, su incapacidad para planear el futuro, a una escasa concentración en el estudio, o a la adopción de papeles negativos por simple oposición a la autoridad. El otro polo estaría una identidad “fanática” en donde no habría una tolerancia al otro. De este modo, la virtud de una identidad coherente sería la fidelidad o lealtad a aquello que valora y en lo que cree la persona.

Teoría psicosociológica : La adolescencia, en el sentido sociológico, se refiere a la experiencia de pasar a través de una fase que enlaza la niñez con la vida adulta. En este paso, el adolescente, teniendo en cuenta los cambios de todo tipo que se producen en su persona y las nuevas demandas de la sociedad hacia él, debe desarrollar nuevos papeles sociales. La chica de 13 ó 15 años no es una niña, pero tampoco es una mujer adulta. Su estatus social es difuso y sin etiquetas claras. Las expectativas sociales sobre su papel son ambiguas. Hay que tener en cuenta, que los adolescentes de las sociedades industriales occidentales no cuentan con ritos de paso que les sirvan de guía para integrarse en la vida adulta, por lo que ensayan diferentes actitudes, conductas y comportamientos para sentir ese paso a la edad adulta.

Teoría piagetiana : Jean Piaget (1896-1980), es uno de los psicólogos evolutivos más importantes debido a su modelo de epistomología genética en donde plantea el desarrollo de la inteligencia en el ser humano a lo largo de sus diferentes etapas. La posición piagetiana sobre la adolescencia señalará la importancia del cambio cognitivo y su relación con la afectividad. Las nuevas capacidades intelectuales, que se desarrollan durante el período de las operaciones formales, abren la posibilidad de elaborar teorías basadas en una reflexión no sólo sobre lo concreto real sino sobre lo abstracto posible. En este momento, surgen, con mayor ímpetu que nunca, las críticas y las reflexiones sobre la religión, las ideologías políticas o los sistemas de autoridad vividos en la familia y la escuela. Este recién estrenado poder del pensamiento hace que el adolescente caiga a veces en un nuevo egocentrismo intelectual , es decir, que confíe excesivamente en el poder de la ideas. Para el adolescente, pensar en cambiar algo es ya , teorizar es aplicar ya esas ideas a la sociedad.

David Elkind, psicólogo infantil que introdujo la teoría piagetiana del desarrollo en EEUU, destaca dos aspectos de este egocentrismo adolescente: la audiencia imaginaria y la fábula personal.

  • La audiencia imaginaria es la obsesión del adolescente por la imagen que los demás poseen de él, la creencia de que todo el mundo le está observando.
  • La fábula personal se refiere a la tendencia de los adolescentes a considerar sus experiencias como únicas e incomprensibles por otras personas. Así puede entenderse la tendencia de los adolescentes a sentirse incomprendidos por los demás y a pensar que les ocurren avatares muy especiales.

Estas características adolescentes, que son propias de esta etapa de transición entre la infancia y la vida adulta, en la actualidad se han prolongado y definen ciertos aspectos culturales que reflejan cómo es nuestra sociedad y en qué valores se basa. Veamos más concretamente a qué nos referimos.

2.Características de “La sociedad adolescente”:

Los valores que se han ido estableciendo en nuestra sociedad al final del SXX y principios del XXI recuerdan mucho a la visión adolescente de la vida, y como características de esta sociedad destacan:

  • Es la cultura de la imagen: Lo más  importante es lo que vean los demás de nosotros mismos, esa imagen personal con la que se verá valorada la persona, que le proporciona ciertos beneficios existenciales (se genera una objetualidad, que es la necesidad de reconocimiento propio a través de la mirada del otro).  Pero también se valora cada más la información audiovisual que otro modo de comunicación. Lo electrónico, lo novedoso, la rapidez y la cantidad, es lo que prima en los gustos de la sociedad, los jóvenes (pero también la población en general),  devoran imágenes y han dejado a parte la palabra. 
  • La sociedad de “la audiencia imaginaria”: Las redes sociales son una buena muestra de este aspecto y su “audiencia virtual” que pasa a ser “audiencia imaginaria” genera en la persona una estado objetual  continuo (sentirse objeto de atención del otro, desde la objetualidad antes comentada), en donde se está muy atento a lo que la otra persona vea o capte de uno mismo. Hay una muestra social constante hacia el exterior pero desde una necesidad de ser visto y reconocido.
  • La cultura del consumo, de estar más atento a lo que se tiene que a lo que se hace (como plantea Erich Fromm en su libro “Tener o Ser”). El adolescente es un gran consumista, pero también el adulto, que en cierta forma necesita consumir para llenar vacíos o bajar ansiedades. Cualquier realización tiene que tener una recompensa. Existe en todo un mercantilismo que deja a parte otros conceptos propios del ser humano como la constructividad, creatividad, superación, crecimiento.
  • Es la cultura escéptica de la postmodernidad, en donde han terminado la época de las religiones y también de las utopías, y tiene lugar un cierto escepticismo, como el adolescente, donde hay  un desencanto por la realidad que nos rodea, sin unos valores y creencias estables.
  • La adolescencia y la juventud se alargan lo máximo posible y se valoran rasgos juveniles por toda la sociedad que hasta hace unas épocas no tenían tanta importancia: La belleza, la edad, la expresión y explosión de sentimientos, lo romántico, lo apasionado, el vivir el aquí y el ahora…todo valores propios y que siempre han tenido lugar durante la adolescencia, pero que más tarde desaparece o se “sosiegan”. En la actualidad se han ampliado a las etapas adultas, quizá avergonzándose de esa madurez. Así el adolescente ha pasado de tener que seguir modelos de adultos a ser el modelo valorado.
  • La ausencia de responsabilidad: La responsabilidad se ve como una carga negativa que la persona adulta (o adolescente) está obligado a asumir, pero no como voluntad sino como algo forzado. La exculpación de responsabilidades es algo que se observa en todos los ámbitos sociales y que cada vez se asume como algo normalizado.
  • La visión hedonista de la vida: La diversión como modo de existencia principal se antepone a esa responsabilidad antes mencionada. Se busca el placer continuo, se huye del sufrimiento, a través de evasiones y pseudoexistencias como son las realidades virtuales, las sustancias, los ocios lúdicos (parques de atracciones, fiestas, festivales, etc.). Cada vez hay más ocio dirigido a esta forma de vida para lograr está siempre en un estado de placer continuo.
  • Continua crítica a la autoridad: Si algo define a nuestra sociedad es la crítica a quien tiene autoridad. El cuestionamiento continuo de la autoridad es muy representativo del adolescente, que como en la teoría psicodinámica plantea, tiene relación con quitar poder “al padre” para lograr una autonomía, simbólicamente se realiza  con “la muerte psicológica” de este. En estos momentos, desde unas relaciones humanas que se basan en relaciones  de poder entre las personas, hay un cuestionamiento continuo a jefes, políticos/as, cuerpos de seguridad, jueces, etc.
  • Desprecio a la vejez, a lo antiguo: Uno de los conceptos que muestran ese desprecio es el concepto de “viejuno”. Todo lo que se refiere a otra época pasada, a lo antiguo, a lo conservador, se desprecia como si no tuviera valor, igual que hace un adolescente con sus mayores. El adolescente está atento al presente y al futuro, pero pocas veces al pasado, como nuestra sociedad cuando habla de la necesidad de continuo progreso, como si fuera una carrera sin fin y hubiera que estar “cambiando” continuamente.

Como se aprecia, esa visión del adolescente, sus valores y la forma de vida que plantea esta etapa, que en su desarrollo evolutivo es lógico e incluso necesario para que el adolescente pueda experimentar antes de que se asiente en su vida adulta, se está prolongando como idea de vida.  Ante esto, es necesario darse cuenta que la infancia está muy cerca de la adolescencia, y esa forma de existencia de no tener ninguna carga, de que sea el mundo quien nos sostenga, supondría un daño casi irreversible para la especie humana, aunque pueda parecer una historia de ciencia ficción, como en el film de animación “Wall-e”.

 

  • Erikson, E.; El ciclo vital completado. Paidos. Barcelona, 2000.
  • Elkind, D. Niños y adolescentes (Ensayos interpretativos sobre Jean Piaget). Oikos-Tau Ediciones. Barcelona, 1978.
  • Fromm, E. ¿Tener o Ser?. Fondo de cultura económica. 2006.
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