Shine_El_resplandor_de_un_genio

Shine, el resplandor de un genio.

Quisiera hablar de una película desconocida en la actualidad, quizá olvidada por el tema que trata: la influencia educativa de la familia en la enfermad mental. Sin embargo, en su momento de exhibición, en el año 1996, fue reconocida por el público y la crítica. Así pues me gustaría redescubrir este largometraje para quien no lo conozca y que esté interesado tanto en la psicología como en el cine, porque puede ser una buena muestra del séptimo arte dentro de la mente humana.

Shine, el resplandor de un genio

Se trata del film Australiano titulado “Shine” (“El resplandor de un genio”, en España) del director Scott Hicks y protagonizada por el actor Goeffrey Rush, por cuyo papel ganó  un oscar al mejor actor, reconociéndose su labor, al interpretar la historia  real del  pianista que padeció esquizofrenia,  David Helfgott.

Shine significa brillar, deslumbrar. Es lo que el protagonista de esta película hace a los ojos de un público sorprendido por sus dotes artísticas desde sus primeros años, como niño prodigio. Pero esta película muestra la historia de un pianista con éxito, que fracasó en lo fundamental, en la tarea de realizarse como persona, en la de ser alguien por sí mismo. Con ayuda de flashbacks, el director nos muestra el antes y después del brote psicótico, cristalizándose más tarde la enfermedad mental, justo en el momento más importante de su carrera profesional. Durante su actuación en el Albert Royal Hall de Londres, interpretando una de las piezas más difíciles: “El concierto para piano n.º 3 en re menor, opus 30 de Serguéi Rajmáninov. Su exigencia y dificultad se palpan a la hora de practicar obsesivamente, presionado primero por el padre y luego por una figura que sustituye a este, como es su profesor Cyril Smith, ejerciendo, como ya hizo su padre, un dominio despótico y tiránico sobre su pupilo al que quiere convertir en su “propia obra”. En la actuación que le puede confirmar como alguien brillante, como un músico consagrado dentro de los grandes, se desvanece, se derrumba como persona, provocándole una crisis que le deja fuera de la realidad, dentro de una esquizofrenia.

La presión puede con nuestro protagonista

Para comprender mejor la historia del pianista, la película nos lleva a los primeros años de su infancia y su adolescencia, al igual que ocurre en una terapia, repasando los hechos más significativos y el ambiente educativo que vive en su desarrollo. Es en este caso, el padre quien ejerce el dominio de la educación en la familia de David, decidiendo y controlando todo lo que concierne a su hijo. Ejemplos educativos del padre como cuando pierde el concurso de piano y le recrimina esa pérdida, como cuando le propina una paliza porque después de un shock del protagonista defeca en la bañera, apaleándole igual que un granjero sádico apalea a su animal de carga,  o como cuando le ofrecen una beca en Inglaterra para seguir estudiando piano y el padre le amenaza con dejar de considerarle su hijo si la acepta, volviéndole a agredir física y psicológicamente. Comentar que de puertas para fuera, el padre da una imagen modélica de educación, serio, responsable y preocupado por su hijo.

 Se sabe que la esquizofrenia suele aparecer en la adolescencia y la juventud, en momentos fundamentales en los que la persona debe comenzar a independizarse, a valerse por sí misma, o en momento de una fuerte presión, como era en la época del servicio militar. En este caso es  en el concierto mencionado el momento en que su “yo” se quiebra por no poder soportar esa presión.

Como plantean Nathiel Branden en su libro “Como llegar a ser autorresponsable”, Los estadios evolutivos de desarrollo en una persona se pueden diferenciar en términos de su creciente capacidad para obrar de manera autónoma (dirigir y modular su propia vida). A medida que el cerebro, el sistema nervioso y el cuerpo en general se desarrollan, nos acercamos a la culminación de una de nuestras primeras y más importantes tareas, el descubrimiento del yo.  La psicología infantil señala este proceso de conciencia como separación e individuación. Si no se dan unas condiciones educativas contrarias a esa consagración del “yo” las etapas evolutivas  de individuación serían las siguientes:

–          En los primeros años se desarrolla un “yo corporal”: Los límites físicos son un aspecto esencial para experimentar el propio yo. La primera y más básica frontera es la física.

–          En la primera infancia (a partir de los 2-3 años)  aparecerá un “yo emocional”, en donde la persona reconocerá emociones y sentimientos en sí mismo y en los demás, si bien tendrá los límites difusos, en especial con la figura paterna y materna, de quienes tanto depende.

–          En la segunda infancia (a partir de los 5 y 6 años) el niño o la niña aprende a pensar y también a reconocer que esos pensamientos son suyos. El concepto de “yo” adquiere un nuevo sentido para él, que incluye lo que era hasta entonces y algo más, una identidad más elaborada basada en sus propias creencias.  Adquiere “el yo mental”.

En cada uno de los tres estadios la educación desempeña un papel esencial en el establecimiento de la base a partir de la cual se puede desarrollar correctamente el sentido de identidad.

La psicología evolutiva humanista asocia los trastornos de personalidad al fracaso en la superación de estos estadios:

–        En el primero con la psicosis (una indiferenciación del yo con respecto a la realidad circundante);

–        el segundo con el trastorno límite (fronteras emocionales débiles, gran ansiedad y depresión);

–        y el tercero con la neurosis (como la hipocondría, la conducta obsesivo-compulsiva o los miedos irracionales, como consecuencia de la negación y represión de pensamientos y sentimientos vividos como “inaceptables”)

Si nos atenemos a las teorías psicológicas humanistas para explicar la esquizofrenia, esta ocurre  por la desfundamentación que sufre la persona al no poder basar su existencia ni en sus propios recursos, no habiendo desarrollado esas capacidades por sí mismo, como ocurre a nuestro protagonista,  ni poder apoyarse en algo externo, como puede ser la familia. Si creemos en nosotros mismos llegamos a la madurez emocional y psicológica, a una autonomía personal. Si dependemos emocionalmente del entorno (familia, pareja,…), pasamos a “ser parte” de ese entorno, (como ocurre en las neurosis).  Sin embargo  la persona con esquizofrenia no forma parte de nada, ni de sí mismo ni de una relación estable por la vinculación con pareja o familia. No tiene una identidad ni un yo con el que poder identificarse.   Está en un vacío existencial que le imposibilita relacionarse con el mundo.

Volviendo a la película, en la juventud del protagonista, cuando éste intenta independizarse, pensar por sí mismo, decidir por sí mismo, su padre, de personalidad autoritaria y despótica,  le rechaza y le separa de él al no soportar ese intento de valerse por sí mismo. Este padre odia la independencia, odia la libertad del otro, la voluntad del otro, odia que el otro sea algo sin su permiso. Pero nuestro protagonista, debido a que no tiene  establecidos unos fundamentos existenciales propios desde dónde basar su vida, ni tampoco puede confiar en su padre, que era de quien hasta ese momento dependía, se queda en un abismo, una suspensión existencial. En ese vacío, está  desconectado de la realidad y  padece los síntomas propios de esa imposibilidad de apoyarse psicológicamente en algo. Cuando no nos han dejado apoyarnos psicológicamente  en nosotros mismos y se retira el apoyo externo totalmente, nos quedamos  en el aire, en el vacío, psicológicamente hablando, sin conexión con la realidad y es cuando empiezan los delirios, los pensamientos irreales. Primero se produce una desconexión con lo que nos sujeta a la realidad y luego se producen los pensamientos delirantes. Es decir, en un brote psicótico, no existe un suelo psicológico en donde poder apoyarnos y “caminar”, sino que flotamos a la deriva sintiendo que todo es irreal.

De este modo se plantea en la película de “Shine” la repercusión que tiene la educación familiar en el desarrollo evolutivo de la persona. La familia ejerce un rol fundamental en la supervivencia y desarrollo de las personas, pero  en algunas ocasiones es la causa de la involución y destrucción ontológica de la persona. Es la causa de los trastornos mentales.

La película “Shine” plantea la repercusión de la educación familiar en el desarrollo de la persona

En la actualidad debido a los presupuestos dictaminados por el ámbito psiquiátrico, sólo se puede expresar la influencia que ejerce la familia en las enfermedades mentales a través de la ficción, desde un relato, una historia o una narración ficticia como es una película. Este pensamiento único, parte de teorías organicistas y genetistas, en donde la mente humana tiene un único sustrato físico o material que es el que domina y se han desechado otras teorías, basadas en la influencia de la educación familiar. Son las teorías propuestas predominantemente en los años 60 y 70 por psiquiatras y psicólogos como:  Bruno Bettelheim, Gregory Bateson, Silvano Arieti o Ronald Laing. Hoy por hoy es tabú expresar estas teorías, poder debatirlas en la comunidad científica y son vistas como anticuadas o trasnochadas, cuando no peligrosas.

Así pues “siempre nos quedará el cine” en donde poder ver ejemplos de cómo los progenitores ejercen una educación que daña un normal desarrollo del “yo”. Desde el clásico de Alfred Hitchcock “Psicosis”, en donde la madre ha ejercido una influencia tal, que aún tras la muerte de ésta,  su hijo sigue los dictámenes autoritarios y patológicos maternos. La devastación en la familia de “El príncipe de las mareas” de Barbra Streisand,  en donde la patología paterna y materna provocan la autodestrucción de cada uno de de sus hijos, en diferente grado. Los hermanos enfrentados de la película italiana “L´ora di religione” del director Marco Bellocchio, entre los que se encuentra un esquizofrénico o un trastorno antisocial. La película que dirigió Paul Newman “El efecto de los rayos gamma sobre las margaritas” cuyo título es una metáfora del efecto e influencia dañina de una madre desequilibrada sobre sus dos hijas. La explícita película protagonizada por Michelle Pfeifer “La flor del mal” que relata como una madre destructiva genera un posible Trastorno Límite de Personalidad en su  hija.   Para terminar y mirando la actualidad, el dominio nocivo de la madre sobre el todo poderoso director del FBI Edgar Hoover en la última película de Clint Eastwood “J.Edgar”.

Autor: Sergio Delgado. Psicólogo terapeuta.

 Para cualquier consulta: info@psicologiaenlared.com

Bibliografía:

  • Branden, N. (1996). Como llegarr a ser Autorresponsable

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