Vivir entre dos mundos

Vivir entre dos mundos: Cuando el emigrante vive entre el Aquí y el Allí

1. INTRODUCCIÓN

Después de un periodo de una primera adaptación en el nuevo país de destino, encontrando lugar de residencia, trabajo, primeras relaciones sociales y realizando una necesaria ubicación psicológica, en donde  la persona se ha tenido que enfrentar a diferentes estresores y demandas externas, el emigrante comienza un periodo de estabilidad, de integración en “el nuevo mundo”. En este paso  por fin podrá sentir como suyo el lugar donde vive o bien comenzar a sentir nostalgia por el contexto dejado.

El proceso de integración de la persona en el lugar de la cultura por un lado es el conocimiento de lo que implica esa cultura y por otro el reconocimiento o aceptación del entorno hacia el nuevo miembro.

La aceptación al emigrante y sus consecuencias si no ocurre esto, lo vimos en otro artículo anterior (ver el sentimiento de rechazo en el emigrante). En este nos centraremos en la no aceptación o la negación a integrarse por el propio emigrante en el país de destino y su existencia entre dos mundo, que ocurre cuando por un lado se ve con nostalgia lo dejado y se siente pesimismo en lo que se tiene actualmente. Es cuando la persona comienza a vivir psicológicamente entre dos mundos.

2. VIVIR ENTRE DOS MUNDOS

2.1. Diferentes modos de vivir entre dos mundos

Vivir entre dos mundos es la sensación que puede ocurrir en el emigrante cuando se vive entre el anterior contexto vital y el nuevo, entre aquello que se ha dejado (familia, amig@s, lugar de origen) y en el contexto que se está en el presente. Pero habría dos formas fundamentales de estar entre dos mundos y que provocan determinadas emociones, como puede ser la ansiedad o la depresión.

  1. ESTAR AQUÍ Y ALLÍ: LA ANSIEDAD. Sería la forma de estar entre lo que hemos dejado atrás y lo nuevo. La persona decide estar psicológicamente en los dos sitios a la vez, entrando en un estado de estrés y ansiedad para sentir que por una parte no pierde lo  anterior y por otra también se siente en el nuevo lugar. Será un ir y venir en ambos contextos,  llamadas, e-mails, múltiples contactos con el lugar de origen y también con el nuevo. Es decir, una actividad frenética para lograr  dos objetivos:  no tener la sensación de pérdida del anterior contexto vital y poder estar integrado en el nuevo. Si se prolonga en el tiempo esta forma de existencia suele acarrear ansiedad y estrés provocando en la persona mucha tensión ya que parece que nunca logra existir verdaderamente, al ser imposible existir en dos contextos a la vez.
  2.  NO ESTAR NI AQUÍ NI ALLÍ: LA DEPRESIÓN. Comienza la nostalgia, el echar de menos todo lo anterior. Pero al no estar en presencia en aquello que se ha dejado atrás sentirá que no está ni en un lugar ni en otro. En el presente, no vive su día a día y recuerda un pasado del lugar de origen en el que no está físicamente. Es cuando la persona se aísla, se encierra en sí misma, no se relaciona y deja de existir. Esta falta de existencia y la visión de imposibilidad de cambiar la situación provocará depresión, en donde la persona se retira con un sentimiento de pérdida y de que no tiene sentido lo que hace. La causa de la depresión psicógena se debe a una  valoración negativa del esfuerzo por vivir, ya que la persona siente que el coste supera al beneficio. Esta valoración se puede traducir en una creencia que plantea  lo siguiente: “no vale la pena vivir de este modo”. En donde “de este modo” significa la  forma de vida que ha llevado hasta ese momento. Al creer que no le compensa realizar ningún esfuerzo su voluntad será la de negarse a llevar a cabo cualquier actividad que hasta ese momento normalmente realizaba (trabajo, relaciones personales, tipo de ocio,…).

3. RAZONES POR LAS QUE EL EMIGRANTE VIVE ENTRE DOS MUNDOSMC900382615

Cuando el emigrante rechaza el nuevo contexto:

Si uno mismo  es quien se niega integrarse, lo que está pasando es que ponemos barreras para esa integración, consciente o inconscientemente. No damos los pasos necesarios para dejar atrás el contexto vital anterior y tampoco damos los pasos necesarios para sentirnos dentro del nuevo contexto. Pero este propio bloqueo o “autoimpedimento” para esa integración suele venir provocado por diferentes motivos o razones:

  1. Culpabilidad: Sentimiento de traición a lo que hemos dejado atrás, remordimiento por la salida y la sensación de que incluso estamos abandonando  a la familia, amigos, pareja,…Si por parte de la persona no hace ese paso hacia la integración, ese sentimiento de culpabilidad no será tan fuerte.
  2. No querer renunciar: hay personas que no pueden renunciar, que no pueden perder, y renunciar a  lo dejado, que en cierta forma  es perder. Por lo que ante creencias o presupuestos como “yo nunca debo perder” se intentará estar entre allí y aquí, intentando no renunciar a nada, ni al contexto anterior ni al presente.
  3. La necesidad de retorno: ante una posibilidad o incluso la necesidad de un retorno futuro, la persona no quiere implicarse  en el nuevo contexto vital. Si ve su actividad como ganancias y pérdidas según lo que consiga del exterior, verá que es una pérdida si se esfuerza en el nuevo contexto para integrarse ya que en el futuro perderá esa integración, así la persona emigrante algunas veces se plantea ¿para qué voy a integrarme si volveré a mi país en cuanto pueda?
  4.  El miedo a fracasar: Una defensa psicológica que se suele dar en las personas es no intentar algo por miedo a fracasar. Si no hago ese intento por lo menos no tendré el riesgo de fracasar, así la persona no se siente mal porque en realidad no lo ha intentado.
  5. El peso de nuestra mochila: cuando salimos de “casa” podemos llevar con nosotros mismos aspectos psicológicos no resueltos. Esto también dificulta a la hora de realizar una actividad plena en el nuevo contexto vital. Estar pendiente de aquello que hemos dejado por tener que resolverlo distrae nuestra atención hacia el presente
  6. Defensa psicológica cuando se vive un rechazo del entorno: aspecto que vimos en el artículos sobre el rechazo al emigrante.  Ante esta vivencia, una de las respuesta de la persona puede ser devaluar ese entorno, quitar importancia y verlo como desagradable. Así, si se devalúa el contexto vital en el que se siente rechazado por un lado se sentirá mejor porque ese rechazo pierde importancia pero por otro lado le será muy difícil identificarse con todo aquello en donde está residiendo, viéndose él mismo fuera de ese contexto.

4.RECOMENDACIONES

Existirían varias recomendaciones según lo planteado como solucionar aspectos y necesidades psicológicas antes de emigrar, enfrentarse a miedos o barreras que nos impiden esa integración (el miedo a fracasar, a la pérdida, la culpabilidad…), estar en contacto con nuestro contexto de origen pero de una forma moderada, no ver absurdo el esfuerzo o el trabajo que implica la integración en el país, aunque estemos pensando en volvernos en el futuro, etc.

Pero quizá la mayor recomendación que se puede hacer a la persona es que logre una madurez emocional tal que adquiera una existencia autónoma, logrando un bienestar psicológico independientemente del lugar en donde viva (ver de la inmadurez a la madurez emocional). Lo importante sería la actitud de poder estar bien en cualquier lugar. Para esa madurez psicológica es importante dar más peso a los valores internos que a los externos. Los valores internos que ayudan a un crecimiento personal serían entre otros:  El conocimiento, el aprendizaje, la verdad, la responsabilidad, la libertad, la honestidad, el amor (hacia uno mismo y hacia el otro), la paciencia, la prudencia, la valentía o  el trabajo. Así, si el peso de la existencia viene dado por lo que la persona es (sus cualidades, atributos, actitudes, aptitudes, etc.) y no por donde está o con quien está, a la hora de tener que enfrentarse a un nuevo contexto lo realizará desde lo que es él mismo y no desde lo que tiene.  Los valores internos son los que nos acompañan allí donde vayamos, forman parte de nuestra personalidad, nos ayudan a soportar aquello que pueda suceder en el exterior,  y no se pierden a pesar de dejar contextos, familias o amigos.

Autor: Sergio Delgado. Psicólogo terapeuta online

Para cualquier duda o consulta: info@psicologiaenlared.com

5. Bibliografía:

Rogers, C.(2000) El proceso de convertirse en persona. Paidos Ibérica

Fromm, E.(2008). El miedo a la libertad. Paidos

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